10 abril 2015

POR LAS FALDAS DE LA SIERRA DEL MOLINO (CALASPARRA) I

A través del correo electrógeno, sabía que mis amigos de Bullas estaban organizando una rutica por las faldas de la calasparreña sierra del Molino. Para ello, habían difundido el track de la ruta que seguramente mister Yerri, ya conocía o había antes explorado con su bicicleta. Le estuve echando un vistazo y comprobé que todo el recorrido transcurría por pistas. No es lo que más me gusta, pero de vez en cuando un paseo por relieve poco exigente, bien acompañado y que permita la charla amigable y amena, viene muy bien. Pero no me comprometí a acudir, no fuera que al día siguiente amaneciera lloviendo y prefiriera continuar metido entre las sábanas, escuchando el relajante sonido de las canaleras.
Aunque la noche anterior había estado lloviendo, el día amaneció con más claros que nubes, y mientras me tomaba mi café con leche acompañado de dos tostadas, debidamente aderezadas, supe que ese domingo había que aprovecharlo.
Los bulleros suelen quedar, cuando quedan, sobre las ocho, de modo que calculé que sobre las nueve menos cuarto más o menos estarían en el punto de inicio. Si se me habían adelantado, vería los coches. Cuando aterricé en la casica de los Urreas, aún no había llegado nadie. Aquel domingo prometía y estábamos la Viky y yo deseando ver aparecer a los de mi pueblo. Pero el tiempo transcurría y por allí no asomaba ni dios...así que, decidí enviarle un wasap al amigo Jose María. Que con tanto llover decidimos suspender la ruta porque habría mucho barro por esos caminos...me responde.
Vaya tela, me dije, que mis paisanos de Bullas se arruguen por un poquito de barro entre sus botas...no me lo podía creer.
En fin, haría la ruta con mi Viky, como siempre, qué remedio, ella nunca me falla, así que, a colgarse los apechusques senderistas y...¡en marcha!
Nos encontramos ante una ruta de paseo asequible para cualquiera que aguante una caminata de más o menos quince kilómetros. Apenas existen desniveles de importancia y desde la salida, se orienta la dirección buscando la pista "el camino viejo del pantano" (GR7), bien pegadito a las faldas de la sierra.
En efecto, mis paisanos tenían razón, y en esos caminos arcillosos hasta llegar al GR7 había barro para cubrir toda la sierra del Molino. Pero fácilmente eludible a través de los coquetos y jóvenes pinares que circundan la mayoría de caminos que tejen la ladera de esta bonita sierra. De hecho, esos tramos los disfruté a rabiar, caminando sobre el mullido manto de un espeso bosque que desprendía intensísimas y frescas fragancias a pino silvestre.

Vistas sobre la cara sur de la sierra que se pueden observar desde la pista del camino viejo del pantano.
Al cruzarnos con el camino del llano, torcemos a nuestra derecha para cogerlo...a unos metros, sobre una colina, divisaremos las ruinas del cortijo del Llano hacia el que nos dirigimos.
Estupendo lugar para comerse el bocata y echarse un futbolín
Desolación en el cortijo del Llano...
Supongo que conoció épocas mejores
La cochinilla ha causado estragos entre las chumberas murcianas. No ha dejado ni una.
Nos despedimos del cortijo y echamos un último vistazo al enorme farallón que tenemos enfrente...
FIN PRIMERA PARTE



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