18 abril 2015

HACIA LA CIMA DE LA SIERRA DEL MOLINO II

Bonitas vistas en los 360º despejados que se pueden divisar desde esta imponente atalaya.
A la vuelta nos encaramaríamos sobre este picacho...una vez dominando las alturas, nada podía quedar sin conquistar
Viky, progresando con la agilidad de un felino sobre la escarpada orografía del terreno
Ya nos falta poquito para coronar...allá en la distancia, oteo la silueta longitudinal del punto geodésico...
El incendio provocado que arrasó esta vertiente de la sierra, continua mostrándonos la devastación que causó en la zona
Tristeza, incomprensión, desconsuelo son sentimientos que embargan mi corazón montañero cuando pienso en la razón tan prosaica que motivó la vil y execrable acción de aquellos dos chorizos pirómanos que por tener ocupados a los garantes de la ley y el orden para perpetrar sus hazañas, prendieron fuego a esta porción de la red natura, de la que junto a otras criaturas, emana nuestro propio ser ancestral.
Heroica criatura viviente que aún lucha por la continuidad de su existencia...
La imagen del pantano, siempre presente durante toda la ascensión
El camino viejo del pantano...desde el que hace unos días andábamos mi viky y yo oteando con anhelo las alturas
El cortijo del llano...visto desde la sierra del Molino
Una toma mucho más panorámica
Este pasadizo lo aprovecharemos para pasar al otro lado...
Tristeza, soledad...desamparo
El Almorchón, dominando siempre el horizonte
Clavado mi bastón sobre los brotes verdes de esta golpeada sierra, poco antes de coronar...
Por fin coronamos...
Aquí y ahora, en este blog, tengo el honor de volver a presentar a Agapito Malasaña, el guardián de la montaña que ataca de nuevo, para librarnos de pirómanos, furtivos, capullos y gentes de mal vivir que vuelvan a infligir perjuicio o daño a esta magullada sierra.
Su rostro de mala hostia no tiene parangón, seguro que causará pavor al criminal bandolero que piense utilizar el mechero para perversos y alevosos fines distintos de los de su loable cometido...
Y esturreando por toda la sierra el espíritu protector de Agapito Malasaña me hallaba cuando de pronto...
Observo en la distancia a un montañero caminando con paso brioso hacia mí, es decir, hacia el punto geodésico...
Y tras de unos instantes, aparecen en escena dos figuras más que no le andan excesivamente a la zaga del primero...
En honor a la verdad, en la lejanía, los venía escuchando ya durante algunos minutos y sabía que pronto recibiría visita...
Son estudiantes muy simpáticos, abiertos y extrovertidos, como manda la juventud de la que de forma natural y espontánea hacen gala, acompañados por un profesor jovial y jocoso que se confunde como un estudiante más de entre todos ellos...pertenecientes a un instituto de Caravaca.
Casualidades o causalidades de la vida, aquí en este insólito lugar coincidimos varias generaciones para satisfacción del que suscribe y del sensor de mi compacta...
Agapito Malasaña, el guardián de la montaña, presidiendo la toma
Unas instantáneas más
...con la Viky dejándose hacer, como en ella es habitual
Y tras despedirme mientras a mis amigos los dejaba zampándose su merecido bocata...
Vuelvo tras de mis pasos e inicio el descenso...
Privilegiada panorámica de la cima de la Albarda y más al fondo La Palera y el omnipresente Almorchón...trás él, Ricote...
La trágica asolación que nos inspiran estas imágenes, ya se nos hacen trístemente familiares en esta sierra
A ver si algo así nunca más vuelve a suceder, ni en esta montaña ni en ninguna otra...
Hemos llegado a la pista y muy pronto al camino viejo del pantano
Desde donde tomanos esta última instantánea a una roca cuya forma sugiere la mitad de un puño cerrado que expresa la rabia de asistir impotente a la destrucción que la mano del hombre causa sobre la naturaleza.
¡HASTA LA PRÓXIMA AMIG@S!

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